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Crecimiento·17 ago 2023

Alianzas estratégicas: crecer junto a otros negocios

No tienes que crecer solo. Aliarte con un negocio que comparte tus clientes pero no te compite es una de las formas más baratas de llegar a gente nueva. Aquí van los tipos de alianza, sus beneficios y cómo armar una que sí funcione.

Alianzas estratégicas: crecer junto a otros negocios
Imagen: Unsplash

Hay una forma de crecer que no requiere más publicidad pagada ni contratar a nadie: aliarte con otro negocio. Si tú y otro dueño comparten el mismo tipo de cliente pero no se compiten, juntar fuerzas multiplica el alcance de los dos sin que ninguno gaste de más. La estética que recomienda a la nutrióloga de al lado, la cafetería que vende los pasteles de la panadería de la esquina: eso es una alianza estratégica, y bien armada beneficia a las dos partes.

Lo bonito de esta forma de crecer es que no compites por el cliente, lo compartes. La publicidad pagada te pone frente a desconocidos que aún no confían en ti; una alianza te pone frente a gente que ya confía en alguien de tu mismo entorno, y esa confianza prestada vale oro. Para un negocio chico, con presupuesto corto y poco tiempo, una buena alianza suele rendir más que el mismo dinero metido en anuncios. Y, a diferencia de un anuncio que se apaga cuando dejas de pagar, una alianza bien cuidada sigue mandándote clientes mes tras mes.

Qué es una alianza estratégica

Una alianza estratégica ocurre cuando dos o más negocios comparten recursos e información para mejorar lo que ofrecen por separado. En la mayoría de los casos no son competidores directos, sino que ofrecen productos o servicios complementarios. El co-marketing es una de sus formas: dos marcas juntan recursos para campañas que les convienen a las dos. La clave está en esa palabra, complementarios: tú y tu aliado le sirven a la misma persona en momentos distintos.

Por qué le conviene tanto a un negocio chico

Para los negocios pequeños, las alianzas dan acceso a recursos, mercados y clientes que solos serían difíciles o caros de conseguir.

  • Más barato: básicamente duplicas tu fuerza de marketing sin pagar publicidad tradicional.
  • Clientes nuevos: entras a la base de clientes de tu aliado, gente que ya confía en alguien de tu mismo entorno.
  • Más credibilidad: asociarte con un negocio de buena reputación te da un efecto de respaldo, valiosísimo cuando apenas te conocen.
  • Recursos compartidos: pueden compartir local, herramientas o conocimiento, y ofrecer más sin inflar tus costos.

Ejemplos que puedes copiar mañana

No tienen que ser alianzas gigantes. Un peluquero que promociona sus servicios dentro de un salón de bronceado cercano; una panadería que se junta con una cafetería del barrio para promoverse mutuamente, y las dos ven más gente entrando. A nivel grande está Uber con Spotify, donde el pasajero pone su propia lista durante el viaje, o Shopify con TikTok, que deja a los comercios pequeños lanzar anuncios desde su panel. El principio es el mismo en chico y en grande: cada uno aporta algo que el otro no tiene y los dos ganan.

Para que una alianza funcione debe ser mutuamente beneficiosa, con las dos partes viendo ganancias tangibles: más exposición, recursos compartidos o acceso a nuevos clientes.

Tipos de alianza que puedes armar

No todas las alianzas se ven igual. Conviene saber cuál encaja con tu situación antes de tocar puertas.

  • Recomendación cruzada: tú mandas clientes a tu aliado y él te manda a ti, sin dinero de por medio.
  • Co-marketing: hacen una campaña, un sorteo o un descuento juntos y comparten el costo y la audiencia.
  • Paquete combinado: ofrecen un servicio conjunto (corte más manicure, clase más material) a un precio especial.
  • Espacio compartido: uno presta su local o su vitrina para que el otro se exhiba ante sus clientes.

La de recomendación cruzada es la más fácil de arrancar y casi no cuesta nada; empieza por ahí si nunca has hecho una alianza.

Cómo encontrar al aliado correcto

No te alíes con el primero que te diga que sí. Busca socios con buen alcance: un negocio con comunidad fuerte, una lista de correos grande o presencia sólida en redes. Y de preferencia alguien que entienda de marketing, porque un aliado que sabe moverse en redes mejora la visibilidad de toda la alianza. Sobre todo, busca a alguien cuyos clientes se parezcan a los tuyos pero que no venda lo mismo que tú.

Reglas para que no se rompa

Las alianzas largas que funcionan tienen metas alineadas, comunicación clara, roles definidos y revisiones periódicas de resultados. Pon por escrito quién hace qué, qué pasa con los clientes que llegan por la alianza y cómo van a medir si está funcionando. Si la alianza implica enviarse clientes, asegúrate de que tu lado responda rápido: de nada sirve que tu aliado te recomiende si el cliente escribe y nadie le contesta a tiempo. Aquí una herramienta como Lidia, que responde y agenda por WhatsApp al instante, evita que las referencias se enfríen mientras tú estás ocupado.

Lo que te llevas

Aliarte con un negocio complementario es de las formas más baratas y rápidas de llegar a clientes nuevos, siempre que la alianza sea pareja para los dos. Busca a alguien con buen alcance y clientes parecidos a los tuyos, ponganlo por escrito, y cuida que tu lado responda rápido a las referencias que lleguen. Crecer acompañado casi siempre cuesta menos que crecer solo.

Fuentes

  • Business.com — https://www.business.com/articles/connor-blakley-strategic-partnerships/
  • Small Business Trends — https://smallbiztrends.com/partnership-marketing/
  • Mailchimp — https://mailchimp.com/resources/partner-marketing/
  • Affise — https://affise.com/blog/what-is-strategic-partnership/
  • Adobe Business — https://business.adobe.com/blog/basics/partnership-marketing-guide
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