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Historia·10 may 2024

Historia de la publicidad: del cartel a las redes sociales

De un anuncio impreso del siglo XV a un video que se ve en un celular, la publicidad lleva más de quinientos años buscando lo mismo: captar tu atención. Este es su viaje.

Historia de la publicidad: del cartel a las redes sociales
Imagen: Unsplash

Cada vez que tu negocio publica algo para que un cliente lo vea, te subes a una historia de más de cinco siglos. La publicidad no nació con internet ni con la televisión; nació con la imprenta, y desde entonces ha cambiado de cuerpo una y otra vez sin cambiar de alma. El medio se transforma, pero el objetivo es el mismo desde el primer cartel: llamar tu atención y convencerte. Conocer ese viaje ayuda a entender por qué hoy anunciamos como anunciamos.

La imprenta lo cambió todo

El primer paso hacia la publicidad moderna llegó con la imprenta en los siglos XV y XVI. En 1477, el impresor inglés William Caxton imprimió uno de los primeros anuncios conocidos en inglés, un volante que promovía un libro. De pronto se podían hacer copias idénticas de un mensaje y repartirlas: había nacido la idea de difundir lo mismo a muchos a la vez.

Con el tiempo aparecieron los periódicos. En 1704, el Boston News-Letter publicó el primer anuncio en un periódico estadounidense. Y en 1835 surgieron las vallas publicitarias, los grandes carteles que poblaron las zonas de mucho tránsito a finales del siglo XIX y principios del XX. La calle se volvió un escaparate.

Nace el negocio de anunciar

Hasta entonces, anunciar era cosa de cada comerciante. Eso cambió en 1841, cuando Volney B. Palmer abrió en Filadelfia la primera agencia de publicidad. Su idea era sencilla y revolucionaria: hacer de intermediario entre los negocios que querían anunciarse y los periódicos que vendían espacio, cobrando una comisión. Por primera vez, la publicidad era un oficio en sí mismo.

Pocos años después, en 1869, se fundó N.W. Ayer & Son, una agencia que llevaría el oficio más lejos, introduciendo la investigación del consumidor y creando campañas legendarias durante el siglo siguiente. El terreno estaba listo para la gran explosión.

Las ondas: radio y televisión

El siglo XX trajo medios que entraban directo a la casa de la gente. El primer anuncio de radio se transmitió el 28 de agosto de 1922 por la estación WEAF de Nueva York: la inmobiliaria Queensboro Corporation pagó cincuenta dólares por unos diez minutos para promover unos apartamentos. La voz humana, sin papel de por medio, llegaba a miles a la vez.

Luego llegó la imagen. El primer comercial legal de televisión se emitió el 1 de julio de 1941, un anuncio de apenas diez segundos de la marca de relojes Bulova, que apareció antes de un partido de béisbol en Nueva York. Costó unos nueve dólares en total. De ese pequeño reloj en pantalla saldría, en pocas décadas, la industria publicitaria más poderosa de la historia.

El consumidor no es tonto; es tu esposa. Esa frase, de la época dorada de las agencias, marcó un cambio de actitud: dejar de gritarle al público y empezar a respetarlo.

La época dorada de Madison Avenue

Los años cincuenta y sesenta fueron la llamada época dorada de la publicidad, con su capital en Madison Avenue, la avenida de Nueva York donde se concentraban las grandes agencias. Fue una era de creatividad audaz y narrativa potente, la que después inspiró la serie Mad Men.

De ahí salieron figuras que definieron el oficio. David Ogilvy, llamado el padre de la publicidad moderna, profesionalizó el negocio usando investigación del consumidor y popularizó la idea de la marca y su personalidad. En esos años también se acuñó la propuesta única de venta, la promesa concreta que distingue a un producto. La publicidad dejó de ser solo gritar más fuerte y empezó a ser estrategia.

La era digital y la vuelta a lo pequeño

En 1994 apareció el primer banner publicitario en una página web, y con él arrancó la publicidad digital. Lo que siguió fue una transformación que aún vivimos: buscadores, redes sociales, video bajo demanda. Y con ella, un giro curioso.

  • De hablarle a una multitud anónima pasamos a hablarle a una persona concreta, segmentada por sus intereses.
  • De medir con encuestas pasamos a medir cada clic y cada vista en tiempo real.
  • De la valla en la carretera pasamos al mensaje en el bolsillo, en la pantalla que la gente más mira.

Lo interesante es que la tecnología más nueva ha devuelto la publicidad a algo muy antiguo: la conversación uno a uno. Antes de la imprenta, vender era hablar con el cliente. Hoy, con un mensaje de WhatsApp que responde al instante, el negocio más pequeño vuelve a tener esa conversación directa que durante siglos solo estuvo al alcance del tendero de la esquina.

Para llevar

De Caxton en 1477 al banner de 1994, cada salto de la publicidad fue un cambio de medio al servicio del mismo fin: captar atención y ganar confianza. Para tu negocio, la lección es liberadora. No compites contra la historia de las grandes agencias; te beneficias de ella. Las herramientas que antes solo pagaban las marcas gigantes hoy caben en tu teléfono, y la conversación cercana, que fue el principio de todo, vuelve a ser tu mejor anuncio.

Fuentes

  • Encyclopædia Britannica — https://www.britannica.com/money/advertising
  • Wikipedia (Radio advertisement) — https://en.wikipedia.org/wiki/Radio_advertisement
  • Guinness World Records — https://www.guinnessworldrecords.com/world-records/first-tv-advert
  • Smithsonian (N W Ayer Records) — https://www.si.edu/object/archives/sova-nmah-ac-0059
  • Pennsylvania Center for the Book — https://pabook.libraries.psu.edu/literary-cultural-heritage-map-pa/feature-articles/business-revolution-ad-agency
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