← Todas las lecturas
Operaciones·14 ago 2023

Logística de entregas para negocios pequeños

La última milla, ese tramo del almacén a la puerta del cliente, puede comerse hasta la mitad del costo de un envío. Te explicamos lo básico para entregar a tiempo, gastar menos y no volverte loco.

Logística de entregas para negocios pequeños
Imagen: Unsplash

Si tu negocio entrega algo a domicilio (comida, productos, pedidos), hay un tramo que pesa más de lo que crees: el último. Va del punto donde guardas tu mercancía hasta la puerta del cliente, y se llama la última milla. Suena pequeño, pero es la parte más cara y la más visible para tu cliente. Entender cómo funciona te ahorra dinero y te evita las reseñas de uno estrella por un pedido que llegó tarde o nunca llegó.

Para un negocio pequeño, la logística da miedo porque suena a camiones, almacenes y software caro. No lo es. En el fondo, entregar bien es resolver tres preguntas simples: dónde guardas las cosas, en qué orden las llevas y cómo le avisas al cliente. Si respondes esas tres con cabeza, ya estás por encima de la mayoría, sin gastar una fortuna. Lo que hunde a los demás no es la falta de tecnología, sino el desorden: salir sin plan, cargar el carro como cae y rezar para que el tráfico ayude.

Por qué la última milla cuesta tanto

La última milla es el proceso de reducir tiempo, distancia, costo y fallas en la entrega final, desde el punto de despacho hasta el cliente. El dato que sorprende a todos: la última milla puede representar entre el 41% y el 53% del costo total de un envío. O sea, de cada cien pesos que te cuesta mover un producto, casi la mitad se va en ese último tramo. Por eso, optimizar la última milla no es un lujo: es donde está el dinero.

Primero la ubicación, luego la ruta

Hay un orden para mejorar, y casi todos lo hacen al revés. La variable más importante de toda la entrega es dónde guardas tu inventario. Colocar tu mercancía más cerca de donde está la demanda reduce el costo por entrega más que cualquier mejora de ruta o de tecnología. Si entregas todo el día en una zona de la ciudad, tu bodega o cocina debería estar cerca de esa zona, no del otro lado. La distancia que recorres en cada viaje es plata que se quema.

Posicionar el inventario más cerca de la demanda reduce el costo por entrega más que cualquier mejora de ruteo o de tecnología.

Optimizar rutas: el orden de las paradas

Una vez resuelta la ubicación, viene el ruteo. Optimizar la ruta es diseñar el camino más eficiente desde tu punto de despacho hasta la puerta del cliente, tomando en cuenta el tráfico en tiempo real, las ventanas de horario de entrega, la capacidad del vehículo y la secuencia de paradas. Si haces cinco entregas, el orden en que las haces cambia por completo el tiempo y la gasolina que gastas. Para un negocio chico, el software de optimización de rutas es la inversión en tecnología de mayor retorno hoy, por encima de drones o vehículos autónomos.

La secuencia que de verdad funciona

Los expertos coinciden en un orden práctico para mejorar tu logística sin gastar de más.

  • Arregla primero el ruteo y la ubicación de tu inventario; ahí está la mayor parte del ahorro.
  • Luego incorpora tecnología, empezando por un software de rutas sencillo.
  • Al final, evalúa modelos nuevos de entrega (puntos de recogida, repartidores propios vs. terceros).

No te saltes al final. Comprar la última novedad antes de arreglar tus rutas es gastar en el techo cuando los cimientos están chuecos.

La entrega fallida: el costo invisible

Hay un gasto que casi nadie mide y duele doble: la entrega que no se logra. Cuando el repartidor llega y no hay nadie, o la dirección está mal, o el cliente no contesta, pagas el viaje completo y además tienes que repetirlo. Cada intento fallido es gasolina, tiempo y un cliente molesto, todo junto. La mayoría de estas fallas no son de logística, son de información: una dirección incompleta, una hora mal acordada, un teléfono que no se confirmó. Pedir bien los datos desde el principio y avisar antes de salir reduce los fallos más que cualquier ruta inteligente.

La comunicación es parte de la entrega

El cliente no solo quiere que su pedido llegue; quiere saber cuándo. Una entrega que llega bien pero sin aviso genera ansiedad y llamadas. Confirmar el pedido, avisar que va en camino y dar una ventana de horario realista convierte una entrega normal en una buena experiencia. Y prometer de menos para cumplir de más: si calculas que llegas a las dos, dile entre dos y tres, no a la una en punto. Un cliente que esperaba a las tres y recibe a las dos queda feliz; el que esperaba a la una y recibe a las dos, molesto, aunque sea el mismo reparto. Si recibes pedidos y citas de entrega por WhatsApp, una herramienta como Lidia puede confirmar y recordar automáticamente, para que tu cliente sepa siempre qué esperar y tú no estés pegado al teléfono.

Lo que te llevas

La última milla es cara, visible y arreglable. Acerca tu inventario a tus clientes, optimiza el orden de tus paradas, invierte en un software de rutas antes que en cualquier novedad llamativa, y comunícate con quien espera su pedido. En ese orden. Hacerlo bien no es cuestión de tener camiones; es cuestión de organizar lo que ya tienes.

Fuentes

  • Link Logistics — https://www.linklogistics.com/news-insights/industrial-real-estate-101/last-mile-optimization-strategies-to-cut-costs-and-speed-up-delivery/
  • Inbound Logistics — https://www.inboundlogistics.com/articles/last-mile-delivery/
  • Locus — https://locus.sh/blogs/last-mile-route-optimization/
  • Descartes — https://www.descartes.com/resources/knowledge-center/best-practices-optimizing-last-mile-delivery-route-planning
  • DHL — https://www.dhl.com/discover/en-jp/e-commerce-advice/trends-insights/last-mile-solutions
Compartir